Arvandor Taure, los Bosques Élficos

Arvandor Taure

 

Arquitectura:
Ciudad élfica. Estilo fresco, claro y orgánico.
Clima:
Fresco con constantes vientos
Terreno:
Bosque
Razas predominantes:
Elfos, semielfos
Rey:
Elderane Sesidhbane
Reinado:
Neutral Bueno
Ley:
Los elfos conviven en armonía sin necesidad de tener reglas escritas, todo bajo el balance de la naturaleza y las enseñanzas de Frey y su hermana Freya.
Deidad:
Frey y Freya
Crimen:
Muy Bajo

Historia:
Se dice que el reino de Arvandor Taure existe desde el inicio de los tiempos. Este místico lugar, localizado en la mitad del continente alrededor del lago de Amonriel, fue donde los elfos nacieron por obra y gracia de Frey, el dios de la tierra, y es ahí donde los elfos convivieron armoniosamente por un buen tiempo hasta que al extenderse la población surgió la necesidad de crear una estratificación más formal, y fue entonces cuando nació el concilio de Beneral Ravan con el sabio Gilfalas Sesidhbane como cabeza, ya que por más armonía que haya, un reino no puede existir si es que no hay una organización con alguien que lo lidere. No pasó mucho tiempo después de que se estableciera el concilio para que se creara una sede, una sede en donde vivirían los altos elfos – los más sabios del reino –, la cual se convirtió en la capital de este y lleva el mismo nombre: Beneral Ravan.

Siglos pasaron y nada perturbaba a estas criaturas quienes parecían ser los únicos habitantes civilizados del mundo. Expediciones fueron realizadas y reportes hablaban de aberraciones, animales extraños y bestias salvajes; algunos pocos elfos más aguerridos se aventuraron al sudeste pero jamás volvieron, lo cual no fue preocupante para el concilio ya que era normal ver aventureros alejarse de las tierras de Arvandor Taure para establecerse en algún otro lugar de naturaleza distinta…la tolerancia era algo muy practicado por los elfos. Por lo pronto, expediciones oficiales se practicaban cada cierto tiempo por exploradores que trabajaban para el concilio, y fue así que aún siglos más tarde los elfos descubrieron que no eran los únicos en el mundo: Seres de contextura gruesa y compacta con largas barbas vivían dentro de las montañas más intrincadas del este. Entonces estos sujetos, quienes se hacían llamar enanos, recibieron a los elfos como una amenaza, y fue así como se inició una guerra entre estas dos razas, guerra que felizmente fue corta y no conllevó muchos caídos, ya que la grácil habilidad diplomática de el aún vivo Gilfalas Sesidhbane logró un acuerdo de paz con el entonces líder del reino enano de Karak Norn, Delin Bálderk, en el cual le intentó demostrar que la intención del reino de Arvandor Taure no es buscar conflicto sino mas bien buenos tratos con cualquier otro reino ya existente, ya que hasta ese entonces los elfos se creían solos en el mundo. En un intento por mejorar los roces entre ambas razas, Gilfalas le propuso a Delin una alianza de honor, ofrecimiento que el líder enano no pudo rechazar ya que aunque fuera amante de las batallas, esto le garantizaba que un reino con seres tan impredecibles y extraños como los elfos no serían una carga más.

El tiempo siguió pasando y la alianza parecía seguir existiendo, cosa que a muchos enanos poco importaba dada la desconfianza que suelen demostrar, pero cuestiones de honor les impedían iniciar acciones hostiles contra ellos actuando únicamente bajo sospechas.

Mientras tanto algo oscuro ocurría en el reino de Arvandor Taure, algo inimaginable en un reino de tanta tolerancia y vida tranquila: Después de las guerras Asgardianas – libradas entre los dioses –, influencias del plano infernal de Niflheim se desplegaron sobre los elfos de corazones dubitativos, influencias que no soportaban que existiera un mundo con seres tan pacíficos y monótonos, influencias que hicieron cuestionar a algunos la sabiduría, luz y poderío de Frey y de todo lo que se creó a partir de él. Es entonces cuando esta luz comienza a molestarles y deciden alejarse definitivamente de ella para vivir cobijados en el inframundo, muy debajo de la tierra donde ni el más delgado rayo de luz solar se logra filtrar. El concilio lo único que pudo hacer fue menear la cabeza y tolerar esta extraña decisión de sus hermanos, sin saber que siglos después acarrearía caos y mucha desazón.

Advertidos ya por los enanos seguidores de Thor de que según las profecías el desencadenante de una batalla ya fue activado, mucho tiempo después el reino entero de Arvandor Taure y las montañas rocosas de Karak Norn comenzaron a temblar bajo los azotes de elfos de piel y corazones oscuros, autoproclamados Drows seguidores de la excelsa diosa de la muerte y el bajomundo: Hel; atacando, matando y saqueando así a estas civilizaciones más grandes de Asgoria sin piedad alguna, saliendo como hormigas de decenas de agujeros construidos desde el submundo e iniciando así la guerra más sangrienta, la cual duraría siglos y no tendría tregua alguna, donde los Drows, bajo el nombre de la diosa de la muerte, utilizarían sus poderes para levantar a los muertos y así multiplicar su armada.

El tiempo pasó y la guerra continuaba, y fue entonces donde surgió el gran sabio elfo Noldo Nethöran, quien elaboró una estrategia infalible la cual acabaría con los clérigos drow, que eran quienes tenían el poder de levantar a los caídos. Tras una campaña muy minuciosa se logró el cometido, y todos los Drows que quedaron en la superficie fueron diezmados. Los enanos entonces se encargarían de sellar todas las salidas creadas por los elfos oscuros, aunque quedaba una puerta misteriosa diferente al resto…irradiaba magia, y se encontraba dentro del mismo bosque élfico. No pasó mucho tiempo para que los elfos más sabios la pudieran cerrar por medio de artes arcanas que en estos tiempos ya nadie conoce.

En la actualidad muchas cosas han cambiado, nuevos seres se asientan en distintos puntos de las tierras de Asgoria y nuevos poderes se huelen en el aire, los elfos están muy al tanto de todo y el reino de Arvandor Taure parece estar en paz con todos sus vecinos. Mas nada es siempre seguro…siglos han pasado y se construyó una torre que contiene a la puerta de Xaha’qwan – como fue nombrada la puerta drow – y se han oído ciertos rumores de las altas esferas que mencionan siete sellos indestructibles esparcidos por el continente en forma de tomos custodiados por sabios, los cuales si se juntasen provocarían que la puerta sea abierta, puerta que sigue siendo custodiada por los elfos, siempre pendientes…

Sociedad:
Los Altos Elfos: La sabiduría es el atributo más entrañado por la cultura élfica, y es por eso que son los más sabios quienes pertenecen a la sociedad de los Altos Elfos, los cuales gozan de privilegios que el resto de elfos del reino no, como principalmente vivir en la capital. Dentro de la sociedad de los Altos Elfos se encuentra el Concilio de Beneral Ravan, encargado de liderar el reino y proporcionar orden y consejo en caso sea necesario.
El pueblo: El pueblo élfico convive armoniosamente y a la par con la naturaleza realizando trabajos manuales, de guerra o simplemente explorando. No tienen limitaciones ya que la confianza y tolerancia entre ellos es algo que existió desde siempre.

Religión:
Frey, quien gobierna el sol, la tierra y la lluvia; en su deseo por crear seres a su imagen y semejanza creó con ayuda de su gemela Freya a los elfos, seres de incomparable belleza, a partir de gotas de lluvia que fecundaron la tierra y dieron vida a estos seres de gran gracia y longevidad, quienes en honor a estos dioses fundaron el reino élfico de Arvandor Taure, que le debe la vida a ambos dioses y los adora en cada cosa que hacen: Trabajando la tierra sin desperdiciarla, respetando la naturaleza, siendo entusiastas y utilizando la magia para el bien.

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