Campeón Divino


Campeón Divino


Los campeones divinos son poderosos combatientes dedicados a la causa de su dios, defendiendo suelo sagrado, destruyendo a los enemigos de la iglesia y matando a bestias míticas y clérigos de religiones contrarias. En las deidades que no tienen paladines entre sus filas, los campeones divinos cumplen el papel de combatiente financiado por la iglesia.

 

 

Aventuras: como brazo armado de su iglesia, los campeones divinos suelen actuar bajo el mandato de los sumos sacerdotes de sus templos. Es por eso que es común verlos sumergidos en misiones de investigación, recuperación o erradicación para su religión. Sin embargo, también hay muchos campeones divinos que salen a viajar por el mundo, de la misma forma que los paladines, a cumplir la voluntad de su dios sobre las distintas tierras que cruzan. Pero a diferencia de estos, no se rigen por un código personal intachable, sino por el seguimiento del dogma de sus deidades de forma rigurosa y estricta. Como guerreros de sus deidades, siempre que peleen será porque encuentran en dicho enfrentamiento un designio de sus señores.

 

Peculiaridades: llegan a ser tan fanáticos seguidores de los dogmas de sus deidades como los propios clérigos, aunque lo toman más como código de comportamiento que como dogma. Paradójicamente, aquellos que obedecen órdenes de algún templo, pueden llegar a no ser muy ceremoniales, saltándose las misas o algunos otros aspectos del dogma, centrándose en un contacto más personal y directo para con su dios y su voluntad. Una de las particularidades más notorias de un campeón divino, es que éste siempre actuará pensando que es lo que desea su señor. Es inaudito ver a un campeón movido por sus propios intereses y aún más extraño cuando estos se enfrentan con los de su deidad. Con una mentalidad guerrera, sabe mejor que cualquier otro las ventajas que los poderes de su dios le otorga en combate. Y a cambio de ello no es necesario que pida devoción o adoración, ya que un campeón no duda en hacerlo.
En general, salvo excepciones, un campeón divino se halla por debajo de un clérigo de su deidad y debe siempre obedecerle. Sin embargo, cuando se da una situación de carácter bélico, el campeón tomará inmediatamente el mando para proteger al clérigo del peligro.
Suelen ser fervorosos luchadores amantes del combate, aunque desde su inicio aprenden a controlar su brazo cuando no es voluntad de sus señores. Un campeón divino disfruta increíblemente de una trifulca o incluso de participar de una verdadera batalla. Si sólo hubiera existido amor por su dios en su corazón se hubiera convertido en clérigo, pero prefirió dedicarse a la erradicación de los enemigos de su iglesia, para servir en un puesto necesario y en el que demostrara verdadero talento.

 

Alineamiento: generalmente sus alineamientos se ajustan al de sus deidades. En todo caso, no puede haber campeones divinos malvados ya que las deidades de dicha calaña suelen buscar sus servidores entre otro tipo de aventureros.

 

Trasfondo: la mayoría de los campeones divinos proceden de un trasfondo militar o relacionado con el combate. Bárbaros, exploradores, guerreros, monjes y paladines son los campeones divinos más comunes, pero algunos de los clérigos y druidas más militantes deciden convertirse a esta clase de prestigio. Bardos, hechiceros, magos y pícaros rara vez se convierten en campeones divinos, excepto si son particularmente devotos y hábiles en las artes de la guerra.

 

Razas: no existe ningún tipo de limitación a la raza a la que puede pertenecer un campeón divino.

 

 

 

Campeones divinos en el mundo
Como ya se ha dicho, es frecuente que los campeones divinos formen parte activa de una iglesia, obedeciendo los mandatos de los sumos sacerdotes. Si bien los hay los totalmente independientes, que viajan por el mundo obrando según la voluntad de sus dioses, esto no es lo más común. Según las iglesias, sus brazos armados suelen estar conformados de distintas formas.
En las regiones más civilizadas, generalmente se forman órdenes de guerreros de la iglesia. Estas órdenes formadas en su mayor parte por soldados devotos pero sin favores especiales, suelen contar con varios campeones divinos en distintos puestos claves. Generalmente es un campeón divino el que se encuentra a la cabeza de estas órdenes, pero siempre supeditado bajo el mando de los altos clérigos de la deidad. De esta forma tienen un actuar relativamente independiente, en el que el general de la orden decide la mejor forma de mover a sus tropas para cumplir los designios de los sumos sacerdotes.
En regiones más salvajes o con una organización o situación de las iglesias más precarias, no suele haber un cuerpo armado propio de la iglesia. Sin embargo los propios soldados y guerreros de la región adoradores de la deidad, ayudarán en caso de necesidad o peligro. En estos casos, los campeones divinos actúan como guerreros experimentados algo solitarios, que mantienen estrecho contacto con los clérigos y se encargan de los preparativos necesarios en caso de una situación bélica.

 

 

 

Algunos estereotipos de campeón divino
Dada la variedad de trasfondos que pueden tener y las distintas deidades a las que adoran hay una gran cantidad de campeones divinos distintos; sin embargo los que con mayor frecuencia pueden encontrarse en Asgoria corresponden a alguno de los siguientes estereotipos:
Guerrero de la iglesia
Este estereotipo es tal vez el más común entre los campeones divinos. Formando parte del brazo armado de su iglesia, siempre obedecerá las órdenes de sus superiores de su orden militante y emprenderá misiones bajo su comando. Esta clase de campeón divino puede resultar desde un fervoroso seguidor de las costumbres y ceremonias de su dogma, hasta un escéptico, que no encuentra ninguna razón para tanta ceremonia, encontrándola tediosa, y prefiere una relación más personal con su deidad. En éste último caso, muchos de ellos suelen argüir con una sonrisa, que su señor los contrató para luchar, no para pasarse el tiempo con el culo sobre un banco de iglesia. Sin embargo nunca actuarán en contra ni de otra forma que la que su señor busca en sus seguidores.
Avatar divino
Esta clase de campeones divinos suelen ser solitarios, sin estar afiliados a ninguna orden guerrera. Son tal vez los seguidores más devotos de los dogmas y ceremonias de la deidad. Suelen viajar por el mundo en busca de ayudar a los fieles a su propia deidad, impartiendo conocimiento sobre ella y cumpliendo su voluntad. A pesar de no pertenecer a ninguna orden, respetará al máximo y obedecerá a un clérigo que muestre que posee el favor del dios. Suelen intentar acercarse lo más posible a la imagen de su señor, adoptando comportamientos similares a los que se conoce sobre él, aunque siempre supeditado bajo su voluntad. Obran por y para su dios. Casi no poseen o rechazan deseos propios. Siempre buscan en su interior o conversando con clérigos misiones que sean deseadas por el dios y corren en pos de cumplirlas con ciego fervor y tenacidad.
Cazador de enemigos
Toda deidad tiene enemigos, sea por dogma o por enemigos más tangibles del momento. Sean cultos que buscan destruir la iglesia del dios o bien criaturas y monstruos repudiados por el dogma, el cazador de enemigos los perseguirá hasta el fin del mundo en pos de darles caza. Es una de los estereotipos más peligrosos para los propios campeones divinos, ya que no son pocos los que han perdido los favores de sus señores en su sed de sangre, actuando muchas veces en contra de sus designios. Si bien no deja de ser primordialmente un luchador, esta clase de campeón suele poseer dotes de investigación, para rastrear y descubrir la localización de sus objetivos. Suelen ser impulsivos y agresivos y a veces suelen desobedecer las órdenes de clérigos de sus deidades. Sin embargo los que duran en esta clase, suelen saber cuando dejar de lado su frenesí y rebeldía para no perder los favores de sus señores.
Protector del santuario
En las zonas menos civilizadas, los templos no suelen tener una organización destacable. De hecho, goza de poco más que la protección que pueden brindarle los propios clérigos y sacerdotes. Muchos campeones divinos originarios de estas regiones, suelen adoptar por voluntad propia, la tarea de proteger al templo de todo aquello que lo amenace en cualquier sentido. Pueden o bien mantener un contacto constante con los clérigos del lugar, para organizar lo mejor posible la defensa, o bien ser más bien solitario y recorrer los alrededores encargándose de todo peligro que encuentre por su propia cuenta.