Maestro de Armas

Maestro de Armas

 

El monje utiliza la energía ki en sus disciplinas marciales. Sin embargo, no es el único que puede hacerlo. Algunos persiguen el estudio del ki como medio para lograr la maestría con una sola arma. Unificar este arma con el cuerpo, para hacerlo uno solo, usar el arma de forma natural y sin pensar como si fuera otra extremidad, es el objetivo del maestro de armas.

Aventuras: los maestros de armas pueden formar parte de un monasterio o bien ser personas solitarias entrenadas por un único maestro. Todos ellos van allí donde se necesita de su arma y de su habilidad y donde poder desarrollar esta última. Ven en las aventuras un medio para mejorar sus técnicas más allá de otras posibles ganancias más mundanas como riquezas o fama.

Peculiaridades: los maestros de armas se especializan en golpear duro y saber donde hacerlo. Cuando tienen en sus manos su arma predilecta, ésta parece cobrar vida propia deslizándose en el aire en una danza letal. La habilidad que poseen en sus manos y brazos no proviene solamente de la simple experiencia en el uso del arma, todos debieron educarse en un monasterio junto a sus monjes o bien aprender la disciplina de un maestro de armas experimentado. Con el tiempo aprenden a canalizar el mismo tipo de sutil energía utilizada por los monjes, llamada ki, que les permite llevar acabo hazañas asombrosas. Gracias al entrenamiento adquirido a partir de profundas meditaciones son capaces de utilizar el ki para maximizar el daño que pueden producir con sus armas. El maestro de armas percibe a su arma predilecta como mucho más que una simple herramienta de combate; a medida que prefeccionan sus habilidades, ésta pasa a formar parte del propio cuerpo del luchador. Ante un problema pensará en utilizar tanto sus manos y pies así como también su arma, sea un problema de aspecto marcial o bien cotidiano. También desarrollan un conocimiento amplio sobre su arma predilecta, siendo capaces de distinguir entre armas de distintas calidades con sólo observarlas y empuñarlas unos segundos. En muchos casos también aprenden lo necesario para fabricarlas usando a veces las hechas por ellos mismos o puramente con el objetivo de conocer mejor su manufactura y de allí sus puntos débiles y fuertes.

Alineamiento: esta clase no está limitada a ningún tipo de alineamiento. Tal vez a los personajes caóticos se les haga más difícil acostumbrarse a los códigos y conceptos de un monasterio o a la vida de estricto entrenamiento y meditación necesaria para desarrollar las distintas técnicas del maestro de armas, pero pueden lograrlo tanto como un personaje legal.

Trasfondo: gran parte de los maestros de armas iniciaron su entrenamiento como guerreros o monjes en algunos casos. Igualmente se los puede encontrar entre todo tipo de clases marciales y no tanto. De todas formas es extraño el caso en el que un hechicero o un mago puedan llegar a verse interesados en las habilidades que la clase de prestigio puede ofrecer. En cualquier caso, cualquier persona que desee convertirse en maestro de armas suele sentir una fascinación especial por alguna clase de arma sobre las demás y demuestran un dominio superior en su uso.

Razas: no hay ninguna clase de impedimento en cuanto a la raza a la cual puede pertenecer el maestro de armas. Todas son igualmente capaces de desarrollar estos talentos.

Maestros de armas en el mundo

Los maestros de armas son los máximos exponentes en el uso de diversas técnicas con sus armas predilectas. Muchos de ellos desarrollan técnicas propias que enseñan a sus aprendices o incluso llegan a crear escuelas sobre el uso de sus armas. Son temidos y buscados por la nobleza de muchas tierras como guardaespaldas o por los ejércitos como maestros de soldados rasos. Cualquier maestro de armas muy experimentado se presente ante un noble poderoso será vigilado estrechamente durante la entrevista por guardias dispuestos a dar su vida por su señor en el caso en el que el maestro decida actuar sorpresivamente en su contra… y es muy probable que más de uno terminen muriendo antes de poder detenerlo. Respetados y temidos por igual, son tan buscados si se cuenta con su apoyo como alejados si se desconfía de ellos.

Algunos estereotipos de maestro de armas

Dada la variedad de trasfondos que pueden tener hay una gran cantidad de maestros de armas distintos; sin embargo los que con mayor frecuencia pueden encontrarse en Asgoria corresponden a alguno de los siguientes estereotipos:

Maestro del ki
Los maestros del ki son los maestros de armas más parecidos a los monjes. La mayoría de estos han recibido su entrenamiento en un monasterio y adoptaron mucho más que las técnicas de combate y la manipulación del ki. Se manejan con estrictos códigos como los monjes. Totalmente desligados de los aspectos mundanos de la vida como la riqueza, la fama y el poder social o político, se concentran en mejorar sus técnicas y su espíritu. Suelen ser serios y callados, aunque nunca dudan en educar a quienes los rodean sobre los conceptos que siguen. Suelen pasar horas al día meditando, siempre con sus armas predilectas en sus manos.

Maestro de técnica
Muchos maestros de armas sienten una imperiosa necesidad de enseñar sus habilidades a otros. Si bien son pocos los alumnos aptos para aprender sus técnicas, dada la limitación del arma que utilizan, nunca dejan de buscar ávidamente a quién quiera aprender a utilizar mejor dicha arma. Muchos de ellos organizan academias en las ciudades más importantes de Asgoria, mientras otros prefieren viajar y mantenerse en constante movimiento buscando nuevos discípulos. En general son de este arquetipo los maestros de armas quienes más inventan y desarrollan nuevas técnicas de combate con sus armas. Los especialistas en el uso de las armas más comunes o tradicionales como la espada larga o corta, suelen también entrar a ejércitos de distintos reinos o casas nobles donde enseñar a los soldados de élite un uso perfeccionado de sus armas. Normalmente suelen pedir algo a cambio de sus enseñanzas, ya sea oro como algún tipo de servicio. No es que busquen riquezas, pero es una buena forma de ganarse la vida haciendo lo que les gusta.

Experto en armas
Este estereotipo es tal vez considerado el más aventurero, aunque muchas veces pueden acabar sirviendo a un noble como guardaespaldas. A diferencia de los maestros del ki, éstos no tienen ningún reparo en abandonar la humildad y mostrar día a día abiertamente sus habilidades. Suelen participar de todo tipo de competencia que se les presente e incluso algunos han llegado a organizar ellos mismos pequeñas competencias donde apuestan en combates a primera sangre contra la gente del público que decida medirse con el experto. Es tal vez el que más fácil acepta un lugar en un grupo de aventureros, cualquiera sea su objetivo, ya que suelen ser de espíritu más libre que sus semejantes y se rigen por códigos o conductas menos limitantes. Puesto que suelen ser reconocidos fácilmente, ya que ellos mismos se encargan de ello, si bien suelen ser buscados por aventureros también suelen provocar que la gente tienda a alejarse de ellos temerosa, llegando en muchas ocasiones a sentirse solo dentro de una taberna llena de gente.

Maestro de los puntos vitales
Algunos pícaros o incluso asesinos acaban convirtiéndose en maestros de armas, en su búsqueda por perfeccionar sus tácticas de golpear los puntos vulnerables de sus enemigos o víctimas. El conocimiento sobre la anatomía del enemigo, que les permite realizar ataques furtivos en los que dañan los sitios vitales del rival combinados con la precisión del ataque logrado por los maestros de armas, hacen que muchos de ellos decidan abandonar momentáneamente su entrenamiento en sigilo para acentuar el daño que pueden realizar sobre enemigos desprevenidos. Son tal vez el estereotipo más escaso, ya que son pocos los pícaros o asesinos que deciden abandonar un poco el desarrollo del resto de sus habilidades para centrarse en el uso de un arma predilecta con la que volverse más letales. Por lo general los maestros de este estereotipo suelen volverse casi adictos a sus armas. Suelen tenerlas siempre en la mano (generalmente son armas pequeñas) y jugar con ellas constantemente poniendo nerviosos a sus vecinos (no es agradable ver un tipo vestido de oscuro limpiándose los dientes con la punta de una daga en una taberna).